 |
| Javier Collantes |
La nueva película de Clint Eastwood vuelve a reencontrarnos con la sabiduría cinematográfica de una director que se acerca a la maestría más absoluta.
Desde una dirección impecable y una síntesis sobresaliente de diálogos, guión, puesta en escena, banda sonora sin olvidarnos de los intérpretes (sean Pean, magistral, Tim Robbins, demoledor, y Kevin Bacon, el miedo), componen unos de los cuadros argumentales más bellos y duros en los últimos tiempos fílmicos.
A modo de thriller, su hilo argumenmtal nos conduce a una historia de amistad, desgarro, culpabilidad y redención, a través del conocimiento de tres amigos de la infancia, que 25 años después se reencuentran por motivo de un asesinato.
Con un tono shakesperiano, "Mystic River" nos dirige a los espacios recónditos del alma, al dolor intenso y a la repercusión de un acto aislado en la vida de un ser humano, cuyas consecuencias se pagarán el resto de sus días.
Una exposición de los conflictos humanos con el toque personal de un director que convierte su film en una obra maestra de un arte llamado CINE.